Arroyo en la calle 82
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Hansel Vásquez

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CCI propone Plan maestro de solución integral a los arroyos

La iniciativa busca reducir los caudales en las cuencas mediante sistemas de drenaje pluvial domiciliario, instalación de tanques de tormenta y nuevas canalizaciones.

La Cámara Colombiana de Infraestructura, CCI, seccional Norte, propuso la elaboración de un Plan Maestro Alcantarillado Pluvial con miras a la solución del problema de los arroyos de Barranquilla, que combine la instalación de un sistema urbano de drenaje y de depósitos superficiales para reducir su caudal y su fuerza, con nuevas canalizaciones como las de las calles 84 y 79, aunque de menor magnitud dado que pudieran manejar volúmenes de aguas lluvias significativamente menores.

Tras celebrar los positivos efectos de las obras ejecutadas por la Alcaldía Distrital con recursos de la Valorización 2012 en esos dos sectores de la ciudad, la agremiación planteó la necesidad de aprovechar la convicción general de que la actual situación sí tiene solución, para contemplar otras medidas complementarias que sean el eje de una propuesta integral al mayor riesgo y la mayor amenaza por fenómenos naturales que sufre Barranquilla.

"Aunque las intervenciones hechas en las calles 84 y 79 han resultado efectivas, no dejan de ser puntuales y parciales, como también lo fueron las que las antecedieron en 1975 cuando se canalizaron un tramo del arroyo de Rebolo y otro del que corre a partir de la calle 76, desde el Parque Parrish hacia el río Magdalena, gracias a la gestión del entonces ministro de Obras Públicas, Humberto Salcedo Collante", señaló José Ignacio Vengoechea, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Infraestructura, seccional Norte.

La iniciativa de la CCI se fundamenta igualmente en la aparente dificultad de invertir los aproximadamente 2.7 billones de pesos que le costaría a la ciudad superar esa amenaza de cada invierno, si se optara por canalizar los casi 100 kilómetros de arroyos que tiene, con intervenciones como las desarrolladas en los tramos de las calles 84 y 79. La cifra surge de dividir los $81 mil millones de pesos invertidos en los 3 kilómetros que abarcaron esas obras, lo que da un costo promedio de $27 mil millones por km. En la calle 84 la inversión fue de $66 mil millones en 2 kilómetros de intervención. Y en la calle 79 la inversión llegó a $15 mil millones en casi un kilómetro.

Por eso,  Vengoechea insistió en la necesidad de incluir en el enfoque de la solución la causa real del problema de los arroyos, y además el resultado final mismo. El dirigente gremial recogió la tesis del director del Instituto de Estudios Hidráulicos y Ambientales, Ideha, de la Universidad del Norte, en el sentido de que el punto de partida del manejo integral de la amenaza que representan los arroyos, son las sub-cuencas donde se originan, y no las calles por las que corren como avalanchas, con los saldos de cuantiosas pérdidas materiales y aún humanas que conocemos.

El concepto de sub-cuencas se aplica aquí a las áreas que desde las viviendas, industrias, centros comerciales y zonas de grandes superficies, aportan aguas lluvias a los arroyos. Vengoechea resaltó la experiencia piloto que el Ideha desarrolló  en dos edificios y una casa, aprovechando los tanques subterráneos que estaban en desuso, para dirigir hacia ellos las aguas lluvias que después fueron canalizadas hacia las zonas verdes y de infiltración. Las experiencias permitieron disminuir entre un 60 y un 100 por ciento las descargas a la calle, y demostraron que es factible desarrollar un sistema de drenaje pluvial domiciliario para el manejo de las sub-cuencas que, operando en óptimas condiciones, logre niveles de reducción importantes en los caudales de los arroyos.

Compartiendo esta tesis, la CCI seccional Norte insistió en que dentro del Plan Maestro de Alcantarillado Pluvial, se analice y si es del caso se adopte y aplique una política pública que genere incentivos para que los propietarios de las viviendas que previamente sean identificadas como sujetos de dicha intervención, inviertan en la construcción y operación del sistema de drenaje pluvial de su domicilio, o de cobros -para los que opten por continuar vertiendo las aguas pluviales de sus predios a la red de vías públicas urbanas.

Y como complemento, una contribución que permita invertir en "iniciativas como la esbozada por Aguas de Barcelona de instalar, en determinados puntos de la ciudad, los llamados tanques de tormenta para retener y regular los caudales en las épocas de lluvias; o la de la firma Wasser Colombia, de emplazar depósitos superficiales que tendrían en esencia el mismo propósito y se ubicarían en zonas muertas o recuperadas de la ciudad, e incluso en otras destinadas a usos recreativos o deportivos, siempre que sean compatibles", explicó José Ignacio Vengoechea.

"Mientras exista la posibilidad de una muerte por arroyos en Barranquilla, el Distrito seguirá siendo el responsable ético, social y moral del drama que eso significa. Pero la solución integral de este problema nos compete a todos", puntualizó el director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Infraestructura, seccional Norte, después de llamar la atención sobre el impacto que se ha dado en la ciudad ante la proliferación de las superficies duras, en detrimento de las zonas verdes, jardines y patios que pudieran actuar como áreas de infiltración de las aguas lluvias, situación que ha generado arroyos con mayores caudales y más velocidad acentuado el nivel de riesgo que ellos representan.    

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